lunes, 25 de febrero de 2013

No es cierto, yo no dije eso

En la legislación humana en la actualidad el uso de testigos en casos de litigio es importante, pero hay una reglamentación más antigua y me refiero a la Biblia, en donde aparece esta legislación:
Devarim – Deuteronomio 19:15 No se tomará en cuenta a un solo testigo contra ninguno en cualquier delito ni en cualquier pecado, en relación con cualquiera ofensa cometida. Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendrá la acusación.
Hace algún tiempo leí en un libro una historia impactante: Una mujer fue violada, y la persona que estaba siendo señalada como el autor fue convocada por las autoridades, el juicio comenzó ante el estado estupefacto del supuesto autor.
El caso fue desestimado prontamente cuando el supuesto violador, presentó su principal argumento: “Él horario de la violación había rondado el momento en el que el supuesto violador, estaba dando una entrevista en vivo para la televisión”
¿Cuál fue el tema que había estado hablando el supuesto violador? “El problema en incremento de la violación”.
La mujer había sido burlada por su propio cerebro, ella estaba frente al televisor presenciando la entrevista y el rostro, tanto como el nombre del entrevistado. El cerebro de ella lo había captado y aún sin terminar de ver la entrevista, fue sorprendida por el violador, y aunque la experiencia fue lamentable, la asociación cerebral le llevó a señalar a alguien que de ninguna manera fue el culpable.
Hoy, los estudios neurológicos han podido demostrar que el cerebro comete una serie de acciones con el fin de respetar sus propias reglas, una de ellas es que al cerebro le importa más la lógica que la verdad, ¿te sorprende?
¿Recuerdas cuantas veces has discutido con un ser querido y uno dice que dijo algo con tanta vehemencia como lo hace el opuesto argumentando que no lo dijo? Muy probablemente la respuesta es lejana a la verdad, no porque no la haya, sino porque probablemente ninguno de los dos miente, sino que el cerebro de alguno ha fabricado una lógica basada en el contexto, y esa fabricación de un hecho le permite sustentar su lógica.
Ahora volvamos a leer un texto que tiene alrededor de 3300 de escrito:
Devarim – Deuteronomio 19: 15 No se tomará en cuenta a un solo testigo contra ninguno en cualquier delito ni en cualquier pecado, en relación con cualquiera ofensa cometida. Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendrá la acusación.
Es muy interesante la sabiduría de un libro como la Biblia que plasma una serie de reglamentaciones que han servido de modelo a la humanidad, y en el caso de los testigos en un litigio, es una buena enseñanza que hoy la ciencia explica, pero que si lo llevamos a la vida diaria, y aprendemos de los detalles del cerebro, nos evitaríamos enojos y nos haría más comprensivos. Si quieres aprender más consigue el libro de “los 7 pecados de la memoria” de Daniel Shacter investigador de la Universidad de Harvard.
Me despido con una frase de mi Twitter @mijaelavila¡No vemos al mundo tal cual es, lo vemos tal y como somos. #frases que tengas un día feliz!”

No hay comentarios:

Publicar un comentario