lunes, 25 de febrero de 2013

¿ QUE QUIERES QUE TE PRESTE MI COCHE?

Hace unas semanas sufrió un amigo el percance de su auto, y digo el percance de su automovil y no de él, por cuanto él no iba manejando. Recuerdo que alguna vez me platico lo que él sufria cada vez que su primo le pedía su coche prestado.
Te pregunto ¿Te ha pasado que te piden algo prestado y en tu interior no quieres prestarlo?
En gran medida el préstamo de algo, no depende nada más de la voluntad, sino del contexto, de la responsabilidad que conlleva su uso. Me ha sucedido que me han pedido algo y la gran paradoja de prestar o no se ha hecho presente en mi vida, recientemente mi hijo mayor salió y aunque tiene su propio vehículo, le parece mejor pedirme el mío, ¿Me imagino que entenderás el por qué? Mi respuesta: No, y la consabida frase: ¡Pero por qué papá!
¿Por qué? Sencillo, si te llegara (el Eterno no lo permita) a pasar algo, no tengo un sustituto, (mi otro vehículo ahora esta fuera de circulación). Las cosas no se quedarían así, mi hijo contraataco, -pero papá, mi mamá te puede prestar el suyo o te llevas el mío, -no, -por qué papá? -por cuanto ambos no tiene la prestancia que me da él mío. Él, al ver que no tenía más argumentos termino la charla.
La situación es sencilla, cada vez que una persona pide prestado, debe considerar si tiene o no, los medios para resarcir lo que pidió prestado.
¿Por qué resarcir? Porque cada vez que usas algo que no es tuyo, conlleva la responsabilidad del bien, sí, pero también la justicia de reparar el posible daño por el riesgo que tiene el uso.
Pongamos como ejemplo el pedir dinero prestado, como es dinero parecería muy claro saber que se debe devolver, ya que existe tácitamente ese compromiso, si a la persona que se le presto, se lo roban, lo pierde o lo usa, indefectiblemente lo debe devolver e incluso, si así se estableció en el préstamo, pagar un interés por el tiempo transcurrido.
Pero te podrías preguntar, ¿Lo que estoy pidiendo es un coche? O ¿Estoy pidiendo una blusa o una chamarra? O ¿pedí un libro? ¡SÍ! Pero casi todo se puede traducir a dinero y por lo tanto, el tomar prestado conlleva la responsabilidad de resarcir el bien, en caso de su perdida o deterioro.
He visto muchas relaciones rotas debido a la no devolución o daño de lo prestado, y no dejo de pensar que es responsabilidad de dos lados.
Concluyendo: El que pide prestado deberá considerar que la responsabilidad de pedir, conlleva la consciencia de saber con qué, en caso de perdida lo resarcirá.
El que presta, deberá considerar las posibles consecuencias y la forma en como podrá solventar la carencia de lo prestado en caso de la perdida del bien y desde luego, si el que pide a sus ojos, tendrá los medios para afrontar la devolución económica de lo prestado.
Me despido con una frase de mi Twitter @mijaelavila "la Sabiduría en la Biblia es la aplicación correcta del Conocimiento"

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