jueves, 24 de septiembre de 2015

Hijos ¿Reyes y reinas del hogar?

Está claro en los estudios sociológicos que la peor generación de personas ha aparecido con la denominada generación X, que aunque está discutido el periodo pero más o menos comprende del
 1965 a 1979.

Esta generación ha sido la menos productiva en la historia.

Esta generación X no nada más jugó juegos tradicionales, sino también las primeras consolas y computadoras, además también es la generación que más estudios ha conseguido, sin embargo también es la primera que siendo arquitectos o licenciados, andan de taxistas.

Un buen ejemplo de la situación de la generación X es que sólo el 27%, anhela sustituir a sus jefe.

Es una generación que ya se dio cuenta no obstante las quejas en contra de sus padres, por la educación, por lo severos que fueron en sus correcciones, que el reto de ser padre no fue menor.

La generación X ha sido la primer generación que fue mandada por sus padres, pero paradójicamente también es mandada por sus hijos, ¿cuál ha sido su base en la educación que brindó? Una frase horrenda: 'Yo le voy a dar a mi hijo lo que yo no tuve'.

La frase es horrenda desde mi punto de vista, por qué justifica el desorden en el hogar, permítame explicarme.

La generación X no nada más fue mandada por sus padres, sino que de niño o niña, ¡no eligió a que restaurante ir! ¡No eligió que ropa ponerse! ¡No eligió a donde ir! Pero lo triste es... Que ahora que tiene la oportunidad de decidir en su vida, tan pronto apareció el príncipe o princesa y me refiero a los hijos, los entronizaron de inmediato, y ahora ya no tienen hijos, sino reyes y reinas.

Los reyecitos y reinitas ahora deciden sobre sus padres X, qué película ver, a cual restaurante ir, en que se gastan el dinero extra sus padres, cuál será el próximo destino vacacional, etcétera.

Pero pregunto ¿qué mérito tienen? ¿Qué han logrado para decidir sobre la vida de sus padres? Esto me recuerda el momento cuando mi hijo mayor tenía poco tiempo en la carrera de medicina y creyó que por el esfuerzo invertido le permitiría tener ciertos privilegios, por lo que tuve que decirle: Mira hijo, valoró tu esfuerzo y admiro tu perseverancia, pero tengo que decirte que nada hasta ahora has logrado, porque los años que tienes por delante para terminar la carrera no garantizan que aguantarás, no garantizan que terminarás la carrera y por lo tanto debo decirte que no esperes privilegios especiales, dado que hasta ahora eres una promesa, pero no necesariamente un logro.

Un hijo es eso, una esperanza que lastimosamente le hacemos merecedora de privilegios que NO SE HAN GANADO.

No pretendo convencerte, pero te invito a que sigamos con la reflexión y con un diálogo, que necesitamos para recomponer a las generaciones Y y Z, que no es que estén cambiando debido a la tecnología solamente, sino fundamentalmente por unos padres que a mi juicio y por los resultados vistos, han sido mucho más deficientes que los que sus padres fueron.

Saludos afectuosos
Miguel Ávila 




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